🏠 De la sala de mi casa al primer letrero: La foto sin filtros que lo empezó todo ✨🛑 Sírvanse el café, comadres, que hoy nos pusimos nostálgicas.
- Jennifer Razo Lizarraga

- hace 12 minutos
- 3 Min. de lectura
Hoy no hay tips de ventas, ni de envíos, ni trucos de redes sociales. Hoy quiero abrirles el baúl de los recuerdos y darles un abrazo al corazón, para recordarles (y recordarme a mí misma) que todos los sueños nacen chiquitos y que en este camino nadie tiene la vida resuelta; todas seguimos aprendiendo paso a pasito.
¡Hola, mis creadoras hermosas! 👋☕
Si alguna vez han sentido que su negocio es "muy chiquito" porque trabajan desde la mesa del comedor, o si les da pena decir que su changarro está en su propia casa, este chisme de la vida real es para ustedes.
Miren bien la foto que acompaña este post. Cero producción, cero luces de estudio, cero maquillaje de alfombra roja y ningún reflector. Esa soy yo, Jennifer, en jeans y blusa negra básica, quitándole el plástico protector al primer letrero oficial de Lizarraga Bisutería.
Pero lo que esa pared amarilla esconde es mi parte favorita de la historia: detrás de ese letrero no había una gran plaza comercial ni un local de lujo... ¡estaba la sala de mi casa!
De la sala familiar al primer mostrador 🛋️💍
Todo empezó desde ese rinconcito íntimo que muy pocos ven. Como muchas de ustedes, decidí emprender en casa. Fui desarrollando y nutriendo este sueño entre los muebles de la familia, hasta que llegó el momento de tomar una decisión que me daba pavor y emoción al mismo tiempo: cerrar la sala de mi casa para abrir nuestro primer punto de venta.
Agarramos nuestros ahorritos y extendimos esa pequeña salita literalmente un par de metros. Lo justo y necesario para poder acomodar unos paneles de cristal, colgar nuestras piedras y montar un mostrador decente.
Pero claro, la gente nos buscaba y necesitábamos darles una pista, algo que les gritara a las clientas: "¡AQUÍ ES, PÁSALE!". Así que mandamos a hacer ese pequeño letrerito negro con nuestro diamante.
Una inauguración de dos 🥂
El día que lo colgamos, no hubo corte de listón, ni bocadillos finos, ni prensa. Estábamos solo mi esposo y yo. Juntos "develamos" nuestra marca, quitando ese hule transparente con una sonrisa de oreja a oreja y el corazón latiendo a mil por hora.
Es una foto tan simple, pero que tiene un significado gigantesco para nosotros. Y ojo, no les comparto esto desde una postura de "ya la hicimos" o sintiendo que ya somos el negocio más grande. ¡Para nada! En Lizarraga seguimos picando piedra todos los días, a veces nos equivocamos, a veces nos frustramos, pero seguimos intentando hacer de este negocio una historia feliz. Seguimos caminando y creciendo, exactamente igual que ustedes.
Vemos otras marcas y a veces se nos olvida que todas nacieron de una semillita. Tu negocio en casa es real y es digno. ¡Siéntete súper orgullosa de esa mesa llena de pinzas y alambres, porque ahí es donde ocurre la verdadera magia!
👇 ¡Hagamos terapia de recuerdos en los comentarios!
A ver, ¡no me dejen sola en la nostalgia! ¿En qué rinconcito de su casa empezaron su negocio? ¿En la mesa de la cocina, en un cuarto desocupado, en un cajón del clóset? ¡Cuéntenme su historia aquí abajo para leernos y echarnos porras en este camino que estamos recorriendo juntas! 👯♀️💖
💎 Insumos hermosos para negocios que nacen del corazón
No importa si tu taller apenas va tomando forma en una esquinita de tu recámara; lo que importa es el amor que le pones a cada pieza. Nosotras estamos aquí para acompañarte en tu proceso y mandarte los materiales más bonitos para que sigas creando.





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